diumenge, 24 de novembre de 2013

Inocente exterminio

Ya no cuida de las crías de su linaje
la madre que explorando recibió un tiro
ni reciben calor los huevos de un nido
desahuciado por una tropa de asesinos.

Por el orgullo de algún indecente innato
que busca lo que nunca se le ha perdido
que sentencia como juez pena de muerte
a cientos de inocentes sujetos altivos.

Pero cuando sus nietos vuelvan a los charcos
y no haya vástagos de difuntos patos,
se cansarán de ver caer hasta el suelo
las pocas alas que se entreabrían en alto.

Recordarán entonces los tiempos de encanto
cuando el hombre no era aún sepulturero
y mientras entierren los absueltos cuerpos,
humillados pero redimidos dictarán su epitafio.

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